La frustración de la “no respuesta”

Todos alguna vez hemos vivido esa terrible frustración de conocer a alguien y esperar para volver a llamarle y verle.

Pero, ¿qué pasa cuando tomas al toro por los cuernos y decides hacerlo? Y en vez de obtener lo que tanto pensaste que sucedería, no te toma la llamada.

¿O cuando te das cuenta de que simplemente te dejó en visto en WhatsApp?

Por qué será que nos cuesta tanto decir que ¡No!

¿O simplemente ser frontales y decir las cosas como son?

A veces, creemos que si decimos que NO, seremos percibidos como personas poco consideradas o peor aun, como malas personas.

Pero lo que pocos sabemos, es que decir que NO, te libera y además te ahorra mucho.

Simplemente caminaríamos por la vida sin presiones, sin deberle nada a nadie, sin ocultarnos, con la cara en alto, sin pena y sobre todo, con la seguridad de tomar o responder una llamada o mail de alguien que simplemente espera una respuesta de tu parte.

Hace poco estuve de vacaciones en la Madre Patria y cada día me sorprendía sobre la forma tan natural, directa y transparente de los españoles de decir las cosas.

Yo solo pensaba: ¡Mira tú! Estos no tienen pelos en la lengua, pero al pasar de los días solo asumí que era una forma de vivir el día a día sin tapujos, sin esperar nada a cambio y sobre todo… sin dejar expectativas sobre algo.

Nosotros como publicistas cuando finalmente llegamos a tener contacto con esa marca, persona o empresa que tanto hemos buscado, nos da una increíble sensación de volver a llamarle y adentrarnos en su mundo.

Es por ello que le metemos mucho empeño en tratar de conocerla mejor, por saber más allá que el mismo cliente, de realmente poder hacer y tener una presentación que provoque ese “algo” en la otra persona.

Nuestra forma de conquistar (por así decirlo), se basa en una buena charla que garantiza el balance correcto entre inteligencia e inspiración, o como nosotros le llamamos, Ciencias Creativas. Y como en toda conquista, nos esforzamos tanto, que esperamos una respuesta a cambio, no importa si es positiva o negativa.

¿Pero qué pasa cuando se tiene que dar una respuesta?

Pasa que se vuelve un momento “incómodo” donde se tienen dos grandes situaciones previas a la misma (que, en este caso para mí, es lo equivalente a pedirle a alguien su teléfono para salir y que no te conteste).

1. La cotización: Papel que contiene una cantidad descrita en números.

2. La decisión o pena de decir que “siempre ya no”: Entendemos que a veces las cosas no pueden seguir adelante y es muy válido, pero ¿por qué no ser sinceros y simplemente dar las gracias y cerrar el tema?

En la mayoría de las ocasiones, esas son las dos grandes vertientes por las que muchas personas no te vuelven a tomar una llamada y ahí es cuando uno comienza a vivir esta terrible sensación de frustración ante una ansiedad generada por la espera de una respuesta inconclusa.

 

No es que el mundo se acabe, pero yo particularmente siendo del departamento de Atención a Clientes, todos los días se revisan pendientes y se les da seguimiento, y al no recibir respuesta, este pendiente se vuelve una incertidumbre, porque no sabes si cerrarlo, si dejarlo ahí vivo hasta que se olvide, si seguir llamando para obtener una respuesta o solo esperar a que un milagro suceda.

 

Un NO, queridos amigos, en definitiva puede ayudar a contrarrestar muchas cosas. Entre ellas: tiempo, esfuerzo, pena, recibir mails y llamadas preguntando sobre feedback, presupuestos, etc.

Es preferible decir NO y decepcionar en una primera instancia a tener que recoger los desastres de un silencio absoluto o un Sí a medias.

Y como dato curioso, mientras terminaba de escribir este artículo, les cuento que recibí una llamada donde me informaban que habíamos ganado un proyecto que se presentó desde inicios de julio. Sí, un proyecto que desde que nació nos comunicaron que llevaría tiempo su decisión, pero que llegaría.

Con estos tips me despido y ojalá les sean de ayuda:

1. Decir NO, no es malo, al contrario, se agradece.

2. Dar largas, no ayuda. Solo incrementa la ansiedad.

3. Es muy bueno decir que SÍ, pero es mejor decir CUÁNDO.

4. Estar abierto a conocer nuevas propuestas es una gran apuesta, solo hay que ser sinceros sobre la solicitud de la misma.

“Si tienes que decir que SÍ, dilo con el corazón abierto. Si tienes que decir que NO, dilo sin miedo” – Paulo Coelho –

 

Shadya Casab

VP de Cuentas